13 marzo, 2025

Un buen vino es bienvenido,
no importa la variedad;
basta que el vino elegido
consolide la amistad...

D.n Armando Fuentes Aguirre escribió en
am-León
 ( 13 | 03 | 2025 )
 ANTE DIEM III IDUS MARTIAS
🔰
Die tertio decimo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
Adivinanza

 ¿ 

Cuáles serán los países más afectados por la obsesión arancelaria del maniático Trump? Son tres: México, Canadá. y los Estados Unidos. Con orgullosa jactancia el demencial magnate ha celebrado el hecho de que una fábrica de vehículos que iba a producir un nuevo modelo en Guanajuato cambió de idea y lo producirá en Indiana. 

La enorme diferencia en los salarios que se pagan en México y los que en Estados Unidos perciben los trabajadores elevará considerablemente el costo de los vehículos, y serán los consumidores norteamericanos quienes pagarán las consecuencias de esa medida, nociva lo mismo para nuestro país que para el vecino. Decía el Maistro Torres: “No hay pendejo que no sea terco”. Sin duda Trump insistirá en sus extorsiones lo mismo contra México que contra Canadá. 

Solamente los propios estadounidenses —políticos, empresarios, ciudadanos— podrán hacer que el vesánico jayán entre en razón y piense con la cabeza en vez de hacerlo con las cachas. Un momentito, por favor. Voy a ver qué es eso de “cachas”. Con ejemplar laconismo define el diccionario: “Cachas: nalgas”.

11 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Armando Fuentes Aguirre escribió en
am-León
 ( 11 | 03 | 2025 )
 ANTE DIEM V IDUS MARTIAS
🔰
Die undecimo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
Sacrilegio

 U 

na astracanada que no sirvió de nada. Permítanme un momentito para ver qué es eso de “astracanada”. Define el diccionario: “Acción o comportamiento público disparatado y ridículo”. 

Ninguna descripción mejor podría hacerse del mitin-manifestación-asamblea-festival-concentración que se llevó a cabo en el Zócalo este último domingo. Tales reuniones multitudinarias, obsoletas y anacrónicas, a nadie impresionan ya. 

Son mentirosas escenografías, inútiles y costosas farsas sin sentido ni resultado alguno. Quienes se sienten arropados —o arropadas— por tan forzados acarreos se engañan a sí mismos, y ésa es la peor forma de engaño que en el vasto repertorio de las falsedades hay. Lo prueba el hecho de que la nota más relevante del suceso fue el hecho apocalíptico de que un grupúsculo de cortesanos de la 4T le dieron inadvertidamente la espalda a Claudia Sheinbaum.

¡Qué sacrilegio! Fue como si los vasallos del Rey Sol se hubiesen retirado de su presencia exhibiéndole los lomos y partes adyacentes en vez de caminar hacia atrás para no mostrarle esas irreverentes zonas. Ni en los mejores-peores tiempos del priismo se vio una zalema tan ignominiosa y adulatoria como la disculpa que le ofrecieron a la Presidenta los caballerangos que tuvieron el señalado honor de tomarse una selfie con Andy sin percatarse de que tras ellos estaba la sucesora de López Obrador y antecesora de López Beltrán, y le dieron la espalda en ingrata correspondencia a todo lo que de ella han recibido.

Gajes son ésos del oficio de recibir gajes. ¿Y el fementido Trump? Olvidada de él por unos instantes, la doctora Sheinbaum supo que al término del sainete el amarilloso déspota todavía estaba ahí. Los ecos de los aplausos dados sin demasiada convicción a la Presidenta se apagarán antes de que venza el perentorio plazo que el prepotente gringo puso antes de seguir aplastándonos.

Pobre México, jodido adentro y jodido afuera. Bien podríamos los mexicanos repetir el gemebundo clamor que, según la tradición, grita en su vuelo la Llorona: “¡Ay, mis hijos!”.

10 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Sergio Sarmiento escribió en
am-León
 ( 10 | 03 | 2025 )
 ANTE DIEM VI IDUS MARTIAS
🔰
Die decimo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
El arte de negociar

 I 

ba a ser una asamblea informativa para anunciar acciones contra los aranceles de Trump y para promover la unidad nacional. El presidente estadounidense aplazó la amenaza un mes más, pero Sheinbaum mantuvo la reunión, solo que ya no fue una asamblea informativa, sino un mitin político a la usanza del viejo PRI.

El Zócalo se llenó con acarreados de distintas organizaciones y gobiernos. Cientos de autobuses transportaron a quienes llegaron a llenar la plaza. Solo la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez, prometió que aportaría 140 mil participantes. ¿Cuántas personas caben en los 46,800 metros cuadrados de la plaza? Si fueran cuatro por metro cuadrado, unos 187,200. Pero había una zona importante junto a Palacio Nacional protegida por vallas en la que no había participantes. Otros espacios en la plancha del Zócalo se conservaron también abiertos para permitir corredores entre los distintos grupos. El gobierno de la Ciudad de México, sin embargo, dijo que hubo 350 mil asistentes. No sé dónde estaban.

Decenas de miles esperaban a pleno sol en el Zócalo desde cuando menos las 10 de la mañana para una asamblea que estaba programada para las 11, pero que empezó a las 12. Los invitados importantes llegaron poco antes del inicio por la calle de Moneda, en esas “camionetas machuchonas” que AMLO dijo nunca se usarían en la 4T. No era realmente una celebración de unidad. No estuvieron los representantes de los principales partidos de oposición en el Congreso. Sí hubo gobernadores de partidos de oposición, pero faltaban las panistas Maru Campos de Chihuahua y Libia Denisse Muñoz Ledo de Guanajuato. Sí estaba, por otra parte, Alejandro Gertz Manero, a pesar de que el fiscal debería ser autónomo y apolítico.

El discurso de la presidenta fue abiertamente político y lleno de lugares comunes. “Nunca iba a haber un divorcio entre pueblo y gobierno”. Su gobierno pidió “el respeto a nuestro amado pueblo y a nuestra bendita nación”. “Como decía Vicente Guerrero, la patria es primero”. “O como decía el Benemérito. el respeto al derecho ajeno es la paz”.

En su discurso la presidenta dijo que los homicidios dolosos se han reducido en 15 por ciento en su gobierno. Afirmó también que “cada vez migran menos mexicanos a Estados Unidos”, información que parece contraria a la que se ha venido registrando en los últimos años. Reiteró, sin embargo, la importancia de la relación que México tiene con Estados Unidos. Reconoció los beneficios del TLCAN, pero dijo que “un nuevo tratado mejor y más justo fue firmado durante el período del presidente Andrés Manuel López Obrador”. En realidad, el T-MEC no es ni mejor ni más justo que su predecesor; incorporó demandas de Trump que son injustas para México. Se firmó el 30 de noviembre de 2018, todavía bajo Peña Nieto. AMLO simplemente aceptó los términos y pidió una cláusula sobre la soberanía del petróleo mexicano, que nunca se ha puesto en duda en los tratados con Estados Unidos. En su discurso de ayer, la presidenta alabó también la reforma judicial, que la mayoría de los analistas considera que pondrá fin a la independencia del poder judicial que nuestro país ha tenido en el último cuarto de siglo.

La impresión que deja esta asamblea es que el viejo PRI ha regresado con algunas organizaciones corporativistas nuevas y otras que son las mismas de siempre. La presidenta declaró: “El día de hoy es un acto de unidad”. Lo que yo vi fue uno más de esos mítines con los que los gobiernos autoritarios buscan fortalecer su control.

Miranda

Isabel Miranda enfrentó la tragedia del secuestro y asesinato de su hijo Hugo Wallace. Fundó la organización Alto al Secuestro para evitar que otras familias sufrieran el mismo dolor. Al final fue víctima de una campaña de difamación por grupos políticos que le cuestionaban haber sido candidata del PAN al gobierno de la CDMX en 2012.

08 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Jorge Volpi escribió en
am-León
 ( 08 | 03 | 2025 )
 POSTRIDIE NONAS MARTIAS
🔰
Die octavo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
El arte de negociar

 ¿ 

Nos encontramos frente a un lunático o a alguien con una estrategia perversamente calculada? ¿Frente a un ególatra que actúa de manera irracional o frente a un sibilino jugador de póker? ¿Frente a un déspota que se mueve por impulsos o frente a un líder sin escrúpulos que carece de cualquier límite moral? ¿Frente a un fantoche que improvisa y trastabilla o frente a un tirano que calcula los movimientos de cada una de sus fichas?

¿Frente a un estafador cuyo comportamiento es voluntariamente impredecible o frente a un lenguaraz que ni siquiera sabe lo que quiere? En resumidas cuentas: ¿frente a un hombre de poder con quien al cabo resultará posible negociar o frente a una criatura errática e inestable que romperá todos los acuerdos?

Esta es la pregunta que se formulan en todas las capitales del planeta; la misma que intentan responder Sheinbaum y Trudeau, China y la Unión Europea, Putin y Zelensky; la misma que dirimen politólogos, filósofos, psicólogos, consultores y think tanks; y la misma que sus propios conciudadanos —tanto los que los votaron como los que no— aspiran a responder. A lo largo de las frenéticas semanas desde su investidura, el comportamiento de Trump no deja claro si nos hallamos de un lado o del otro: si por una parte no ceja en su intento de cumplir con cada una de sus promesas de campaña —por disparatadas que fueran—, por la otra lo hemos visto contradecirse, en ocasiones de un día para otro, como con los aranceles para México y Canadá.

Hay quien sostiene que el objetivo principal de Trump, en los albores de su Presidencia, es ese: confundir a sus adversarios —en esencia ahora todos los demás actores globales lo son, incluidos sus socios y aliados—, impidiéndoles formarse una idea clara de su personalidad o adivinar sus intenciones, destanteándolos y atemorizándolos para mejor sacar provecho de ellos. De ahí sus reiteradas amenazas —el uso de aranceles a diestra y siniestra—, así como de los cortos plazos de gracia que otorga con idéntica lenidad.

Tal vez sea así, pero ni siquiera el líder de la mayor potencia del mundo posee todo el poder: la Tierra es un entorno hipercomplejo en el cual nadie controla todo lo que ocurre. Una medida unilateral siempre puede acarrear consecuencias inesperadas y no siempre favorables para quien la toma. Al darle tal margen de libertad a Trump —sin ninguna oposición interna—, Estados Unidos se arriesga como nunca en setenta años: si su estrategia es destantear y aterrorizar, bien podría ocurrir que todo el sistema económico y geopolítico pierda su frágil equilibrio, sin que luego él vaya a poder paliar las consecuencias de su peligrosa apuesta.

Desde hace mucho sabemos que los seres humanos no son —como quería la teoría del rational choice— seres esencialmente racionales. Por el contrario, casi todas nuestras decisiones provienen de nuestras emociones, y es claro que Trump actúa así. No carece de estrategia, pero esta se halla supeditada a su gut y, por supuesto, a las ficciones —a las mentiras— que vertebran su discurso: de la maldad de los migrantes al desbalance comercial como prueba de debilidad, así como a la necesidad de presentarse como quien ha vuelto a hacer grande a Estados Unidos.

En vez de asomarnos al interior de su cabeza, valdría recurrir a la estrategia que la teoría de juegos ha considerado más eficaz en uno de suma cero, como el que México entabla hoy con Estados Unidos. Se trata de algo tan simple como eficaz: el tit for tat que tiene solo tres reglas básicas: empieza siempre cooperando; a una traición responde siempre con otra de igual magnitud; y olvida para seguir adelante. Ello hay que hacerlo una y otra vez, sin claudicar. Valdría la pena que nuestra Presidenta ensayara esta fórmula, en lugar de que su admirable templanza la lleve a buscar siempre congraciarse con Trump. Ante la brutal asimetría, lo más probable es que siempre terminemos perdiendo, pero al menos así tendremos la capacidad de establecer un mínimo lenguaje común —de hechos, no de palabras— frente a quien no practica otra política que la intimidación.

07 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Enrique Gómez Orozco escribió en
am-León
 ( 07 | 03 | 2025 )
 NONIS MARTIIS
🔰
Die septimo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
Trump: el espejo incómodo

 L 

a noche del martes, el presidente Donald Trump se presentó ante el Congreso de EU para hacer un balance de sus primeros 43 días al frente de gobierno y delinear sus prioridades hacia los próximos cuatro años. En una sesión conjunta, el mandatario ofreció un discurso lleno de paralelismos con la retórica, la narrativa y las prácticas del oficialismo en México.

Trump, como las mayorías nacionales, culpa al pasado inmediato prácticamente de todos los males del país. La responsabilidad de sus antecesores es absoluta. Todos los desafíos se simplifican hasta convertirse en exageraciones maniqueas: una retórica engañosa lamentablemente familiar para las y los mexicanos, acostumbrados a escuchar que los problemas, deficiencias e insuficiencias son una herencia de las administraciones pasadas, consecuencias de su supuesta incompetencia.

El presidente estadounidense presumió sus propios datos: “por primera vez en la historia, más estadounidenses creen que nuestro país va en la dirección correcta”. La popularidad como único criterio de legitimidad e indicador del desempeño gubernamental también encuentra eco en nuestro país, donde los supuestos porcentajes de aprobación se utilizan como escudo frente a cualquier crítica sustantiva. El mensaje es el mismo: el respaldo popular está por encima de todo.

La oposición no es —para ninguno de los dos gobiernos— un adversario político legítimo, es un enemigo empeñado en obstaculizar sus proyectos de transformación. Este discurso resuena con las expresiones que, en nuestro país, califican a quienes pensamos distinto como “conservadores” o “traidores a la patria”. La pluralidad política no tiene legitimidad ni representación auténtica. Desde el poder se minimiza sistemáticamente su importancia, creando un ambiente en el que no hay posibilidad de diálogo constructivo. De igual forma, se ataca y hostiga a los juzgadores que, al aplicar la ley, son vistos como enemigos del proyecto nacional que propone quien detenta el poder.

Trump celebró haber suspendido todas las contrataciones y regulaciones federales, así como los programas de asistencia hacia el exterior, presentando estas medidas como logros de eficiencia. En México, la “austeridad republicana” es el pretexto que justifica el desmantelamiento de las capacidades institucionales en prácticamente todas las áreas. Desde los órganos autónomos que ejercían contrapeso al Ejecutivo hasta las instituciones de salud.

En su mensaje, Trump enlistó ejemplos para ilustrar el supuesto despilfarro de recursos de las administraciones demócratas. Una enumeración arbitraria, descontextualizada y exagerada que evoca las críticas esgrimidas por el oficialismo mexicano contra órganos reguladores, fideicomisos para la ciencia o la cultura, incluso contra programas sociales focalizados. Se ridiculizan las asignaciones presupuestales para desestimar sus verdaderos objetivos.

Trump confirmó nuevamente la amenaza arancelaria. Más allá de los matices, exenciones o periodos de transición, el daño está hecho. La incertidumbre y los efectos de los nuevos impuestos serán realidades que nuestro país deberá enfrentar y gestionar. El panorama es cada vez más complejo.

Es inevitable reconocer la ironía: México enfrenta a un gobierno que actúa como lo hace el oficialismo nacional. Los desafíos que enfrenta nuestro país exigen un cambio de rumbo. La confrontación social, la imposición mayoritaria y el debilitamiento institucional no pueden seguir siendo los ejes de la política nacional. Es urgente transitar hacia una deliberación democrática auténtica: que se reconozca la legitimidad de la pluralidad y se restablezcan las condiciones para el diálogo constructivo.

Desde Washington, Trump ha puesto ante nosotros un espejo incómodo: así se ve un liderazgo que erosiona las instituciones, rechaza a sus adversarios y desprecia la ley. En este lado de la frontera, el gobierno y sus mayorías harían bien en reconocerse para rectificar, antes de que las consecuencias sean irreversibles.

04 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Sergio Sarmiento escribió en
am-León
 ( 04 | 03 | 2025 )
 ANTE DIEM IV NONAS MARTIAS
🔰
Die quarto mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
Llegan los aranceles

 D 

e nada sirvió que los gobiernos de México y Canadá le dieran a Donald Trump todo lo que exigía. Este ordenó que, a partir de hoy, se apliquen aranceles de 25 por ciento a los productos de ambos países. La medida viola el T-MEC que el propio Trump negoció y firmó. Quebranta también las reglas de la Organización Mundial de Comercio. Trump es de esos gobernantes que piensa que nadie debe salirle con “el cuento de que la ley es la ley”.

Los aranceles no tienen sentido económico. Surgen de una visión mercantilista, muy en boga a fines del siglo XIX, que consideraba que el comercio es un juego de suma cero en el que hay necesariamente un ganador, que obtiene un superávit, y un perdedor, que incurre en un déficit.

Esta visión es falsa. Estados Unidos tuvo un persistente déficit comercial de 1800 a 1870, cuando se convirtió por primera vez en una potencia económica, y ha registrado también uno de 1976 a la fecha. Esto no ha impedido que tenga un crecimiento superior al de otros países desarrollados.

El déficit comercial estadounidense ha sido compensado en la balanza de pagos por un superávit en servicios y en la balanza de capitales. Si el país lograra un superávit comercial como quiere Trump, aunado al superávit de las otras balanzas, el resultado sería una acumulación de recursos que elevaría el valor del dólar, lo cual volvería más baratas las importaciones y llevaría nuevamente a un déficit comercial. La única manera en que Trump puede generar un superávit comercial permanente es si impide la entrada de capitales del exterior; pero no solo no lo está haciendo, sino que está ofreciendo visas de residencia “doradas” para quienes inviertan más de 5 millones de dólares en el país. La reducción del impuesto corporativo que pretende, por otra parte, generaría también un mayor ingreso de capitales. La otra opción sería provocar una recesión profunda en Estados Unidos que redujera el poder de compra de los consumidores, como ocurrió la última vez que la Unión Americana decretó aranceles punitivos en 1930.

David Ricardo, el economista británico que definió originalmente los equilibrios del comercio internacional, advirtió desde el siglo XIX que los países se benefician del comercio exterior porque pueden especializarse en la producción de los bienes en los que tienen “ventajas comparativas”: “En un sistema de comercio perfectamente libre, cada país naturalmente dedica su capital y mano de obra a aquellos empleos que son más benéficos para cada uno. Es este principio el que determina que el vino será hecho en Francia y Portugal, que el maíz será cultivado en Estados Unidos y en Polonia, y que la maquinaria y otros bienes serán manufacturados en Inglaterra”.

Con su visión mercantilista, Trump parece empeñado en convertir a Estados Unidos en una autarquía, en un país que no importa nada de nadie, como Corea del norte; pero los resultados podrían ser similares a los que hoy registra ese país comunista, uno de los más pobres del planeta. El aislamiento comercial no genera riqueza, solo empobrece.

La ignorancia económica, tristemente, tiene costos reales para todos. La decisión de Trump de imponer aranceles a sus socios comerciales, contra toda lógica económica, hará daño a México y a Canadá, pero también a Estados Unidos. Esperemos que la situación no se vuelva tan grave como en 1930, cuando la Ley Arancelaria Smoot-Hawley de Estados Unidos provocó la Gran Depresión mundial. Por lo pronto ayer se desplomaron los mercados bursátiles estadounidenses ante el anuncio de los aranceles.

01 marzo, 2025

Las promesas de campaña
se han olvidado, se ve;
la verdad, no nos extraña,
lo mismo hizo el que se fue...

D.n Luis Cárdenas escribió en
am-León
 ( 1.° | 03 | 2025 )
 KALENDIS MARTIIS
🔰
Die primo mensis martii, 
anno Domini bis millesimo vicesimo quinto
🔰
Nepotismo: el claudismo contra el obradorato

 A 

dán Augusto López parece cada vez más un rival de la presidenta Sheinbaum que un aliado. Se ha convertido en un pasivo incómodo, en un bribón que se siente con el poder suficiente para imponer su voluntad en el Congreso y generar crisis. Pero don Adán no se manda solo. Lo apadrina su paisano, gran amigo y casi hermano, Andrés Manuel López Obrador. Ambos comparten la pasión por lo estridente, la indisciplina y, a estas alturas, la obstinación de quienes se niegan a soltar el poder.

Enterrar la iniciativa de la presidenta para prohibir el nepotismo fue tarea simple, sobre todo cuando el obradorismo tiene tantas facturas por pagar. La maniobra benefició a los incondicionales más radicales: Félix Salgado Macedonio —que sueña con la gubernatura de Guerrero que hoy tiene su hija— o Ricardo Monreal, quien pretende mantener a su familia con el control de Zacatecas en 2027. El Partido Verde, eterno camaleón político, se frota las manos en San Luis Potosí, mientras otros apellidos de la llamada “Cuarta Transformación” —los Batres, los Alcalde, los Taddei, los López— siguen cobrando el derecho de nacimiento político. Algunos jóvenes con suerte, otros meros aviadores, todos amparados bajo la consigna de que lo importante no es el mérito, sino el linaje.

Aquí yace la gran pregunta: ¿Cuál es, de verdad, la diferencia entre el claudismo y el obradorato? Sobre el papel, Claudia Sheinbaum intenta mostrarse como la tecnócrata moderna que rompe con las viejas mañas. Pero en la realidad, la red de compromisos tejida por López Obrador asfixia cualquier intento de limpieza. Si la presidenta quiere erradicar el nepotismo; el expresidente debe cumplir promesas. Porque en 2027 lo que importa no son las reformas, sino garantizar que sus leales mantengan el control. La agenda de Sheinbaum podrá esperar al 2030, cuando —paradójicamente— ya no será presidenta.

¿Recuerda la reforma al Infonavit? ¿Los acuerdos con el empresariado que, sin chistar, respaldó a Sheinbaum frente a las amenazas de Trump? Todo se vino abajo en el Senado con los mismos saludos atentos de don Adán Augusto. No es casualidad: la diferencia entre la presidenta y su antecesor no está en el discurso, sino en la práctica. El obradorismo se mueve como mafia de poder, mientras el claudismo intenta, sin mucho éxito, jugar a la institucionalidad. Pero como bien sabe cualquiera en la política mexicana, los favores pesan más que los ideales.

Claudia Sheinbaum intenta, al menos en el discurso, romper con estos vicios. Pero su margen de maniobra se estrecha cuando enfrenta no sólo a una oposición cómoda en su papel de espectadora, sino a un enemigo interno mucho más peligroso: el obradorismo de Adán Augusto, que no busca dialogar, sino someter.

Porque esto ya no es una diferencia de estilos; es una guerra por la herencia del poder. López Obrador quiere blindar su legado a toda costa, aunque eso implique dinamitar la agenda de su sucesora. Sheinbaum, atrapada entre la necesidad de cumplir sus promesas y el chantaje de quienes se sienten dueños del movimiento, camina una cuerda floja que se tambalea con cada traición encubierta. ¿Podrá limpiar la casa sin incendiarla? ¿O terminará siendo la presidenta que quiso combatir el nepotismo y acabó tragando sapos de la vieja guardia obradorista?

La diferencia entre el claudismo y el obradorato se juega en estas batallas de traiciones y favores pendientes. Por eso no le quite el ojo a don Adán. Así como él no le quita el ojo a su tablet, tampoco pierde de vista las fichas que mueve tras bambalinas. Se dice senador, pero actúa como virrey; presume lealtad a la “transformación”, pero lo suyo es mantener un sistema de clientelas y privilegios que desangra la democracia interna. El 2027 se acerca, las lealtades se tensan y las traiciones, como siempre, serán inevitables. Y ahí estará don Adán, maniobrando, bloqueando, imponiendo... hasta que la realidad lo alcance.

Porque sí, don Adán es poderoso. Sí, goza de la venia de Macuspana. Pero también es cierto que el poder no dura para siempre y que las facturas, como las olas, se acumulan. Debería recordar aquellos versos de Carlos Pellicer que tanto le gusta recitar en sus reuniones privadas: “¡Oh, mar de las nostalgias! Tus olas van y vienen como versos inútiles.” Porque en política —y más en la mexicana— no hay marea que no termine cobrando cuentas. Y no vaya a ser que el tsunami que se avecina no sólo lo arrastre a él, con su arrogancia y ambición desmedida, sino a toda la estructura de poder que pretende perpetuar.

La pregunta final no es si Sheinbaum podrá frenar el nepotismo. La verdadera cuestión es qué sucederá en el país cuando la tormenta estalle.

Opinión

También 'carrancearon' a la ínclita "Ministra del pueblo" Sin rodeos Diego Fernández de Cevallos ...