|
D.n Enrique Krauze escribió en am-León ( 02 | 02 | 2025 ) POSTRIDIE KALENDAS FEBRUARIAS 🔰 Die secundo mensis februarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 Reformar la 'reforma' L os dichos y hechos de Donald Trump con respecto a México son acaso los más agresivos desde que hace casi 179 años Polk ordenó la invasión de nuestro país cobijado en la doctrina del “Destino Manifiesto”. La guerra que plantea tiene varios aspectos que eran ya previsibles desde 2015 (cuando hablaba genéricamente de los mexicanos como “violadores y criminales”) y que ahora son manifiestos. Se trata de un conflicto real de seguridad pero también una injusta querella comercial y migratoria. ¿Qué hacer? Fortalecernos internamente, fortalecernos de verdad. Pero para ello es preciso, ante todo y sobre todo, salvar el Estado de derecho. Alguna vez tuvimos una política interior que respetaba al menos las formas de una república. Ahora nuestra política interior ha destruido la división de poderes, negando doscientos años de tradición jurídica y constitucional. La demagogia ha socavado, desvirtuado y corrompido la democracia. El imperio de la mentira suplanta los datos evidentes, y todas las libertades (tránsito, asociación, trabajo, pensamiento, prensa, crítica) están al arbitrio del régimen arrogante y autocrático que dice tener el monopolio de la Historia, la verdad y el bien. Es el momento de corregir. Alguna vez tuvimos una política exterior inteligente, eficaz y sensata que nos permitió sortear las tormentas del siglo XX. Ahora nuestra política exterior es desastrosa: hemos peleado con casi toda América Latina (salvo con los regímenes “progresistas” de Nicaragua, Cuba y Venezuela). Nos hemos enemistado absurdamente con España, alejado de Europa, abandonado a Ucrania, coqueteado con Rusia. Nos dimos el lujo de desdeñar a Biden (el mandatario más indulgente con México en mucho tiempo) y olvidamos la sociedad con Canadá. Es preciso cambiar. Alguna vez vivimos relativa paz y concordia. A esa civilidad debemos volver, pero no bajo las serviles condiciones de “unión” que querría imponer el régimen sino mediante un cambio radical cuyo primer acto, ineludible, imprescindible, deber ser reformar antes de que termine de consumarse, esa farsa llamada “reforma” judicial. Trump nos plantea tres problemas cruciales: la seguridad, la migración y el comercio. El primero tiene justificación, es un problema nacional y binacional. No así los otros dos: Trump está siendo irracional, racista y punitivo. En el fondo, los mexicanos no tenemos diferencias de opinión sobre los tres temas. Sabemos que amplias zonas del país están dominadas por el crimen organizado. Más allá de las malas políticas anteriores, es evidente que la estrategia (llamémosla así) de “Abrazos, no balazos” ha sido -para decir lo menos- un fracaso. Aunque el gobierno actual parece haber virado lentamente, será necesaria una colaboración mucho más estrecha con los estadounidenses y canadienses para combatir los ejércitos del crimen. Pero además, hay que devolver al Ejército y la Armada a las tareas que les son propias. Gabriel Zaid ha propuesto que entre esas tareas esté la vigilancia de las cárceles (escuelas de crimen) y las aduanas. Habría que agregar la conversión, largamente esperada, de la Guardia Nacional en una fuerza policial capacitada para investigar y perseguir el crimen (en sus infinitas facetas) y la consolidación de un aparato judicial que lleve a los criminales a juicio. Nada de esto es posible si culmina el atraco de la “reforma” judicial. Si se cumple cabalmente la amenaza de Trump sobre la deportación de cientos de miles o millones de compatriotas, el problema será (ya es) mayúsculo, no solo por la presión al mercado de trabajo sino por la escasez de todos los satisfactores elementales: vivienda, seguridad, educación. ¿Qué ocurrirá con las remesas? En cuanto al comercio, Trump ha impuesto los aranceles contraviniendo y quizá sepultando el T-MEC. Nuestras exportaciones pesan en la balanza americana, pero nuestra dependencia es de tal magnitud que será difícil evitar una crisis. ¿Cuál es la alternativa? Seguir compitiendo, pero para ello es preciso alentar el crecimiento con nuestras propias fuerzas. Será imposible lograrlo si persiste un estatismo improductivo y anacrónico. Será imposible sin confianza para el trabajo, la sociedad civil y la inversión privada. “Una casa dividida contra sí misma no sobrevivirá”, dijo Lincoln. Nuestra casa no sobrevivirá si seguimos divididos. Pero el único responsable de la división es el régimen. La reconciliación está en sus manos. Comiencen por poner la casa en orden. Con actos, no con retórica. Reformen la “reforma”. |
02 febrero, 2025
01 febrero, 2025
|
Jorge Volpi escribió en am-León ( 01 | 02 | 2025 ) KALENDIS FEBRUARIIS 🔰 Die primo mensis februarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 Basura U n energúmeno gobierna la mayor potencia del planeta. Y, frente a sus desplantes y amenazas, las demás naciones no tienen más remedio que plegarse a sus dictados. Este es el brutal escenario en el que nos hallamos: frente a los largos intentos por establecer un marco de relaciones internacionales más o menos civilizado —en donde los países más poderosos negocian en vez de sobajar a los más débiles—, entramos de nuevo en la era del big stick, donde impera de nuevo la ley del más fuerte. Ello no quiere decir que, hasta ahora, Estados Unidos no se haya salido casi siempre con la suya, sino que las necesarias ideas de soberanía, cooperación o respeto se desvanecen y solo quedan la sumisión y el miedo: dos elementos que vuelven el futuro más oscuro e impredecible, incluso para Washington. Resulta alarmante —aunque Trump, como antes Hitler, Stalin o Mussolini, es experto en invertir los valores de nuestro tiempoque su repentina furia no se dirija contra los enemigos tradicionales de su hegemonía -Rusia, Irán o China—, sino hacia sus principales socios: Canadá y, por supuesto, México. Como si hubiéramos retrocedido dos siglos, el presidente estadounidense nos ha vuelto a colocar como el mayor peligro para su país a partir de una pura ficción racista. Al compartir una enorme frontera, con la que se halla obsesionado, somos la puerta de entrada de una población que desprecia íntimamente. Es necesario repetirlo una y otra vez: toda la agenda exterior de Trump se basa en su odio hacia lo latinoamericano, cuya presencia o relevancia querría extirpar por completo de la sociedad estadounidense. El que numerosos hispanos hayan votado por él o el que haya nombrado a uno de ellos —Marco Rubio, el azote de los suyos— como responsable de su política exterior no altera en absoluto su misión: los líderes racistas del pasado siempre se valieron de personajes y maniobras semejantes para disimular sus verdaderas intenciones. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un líder democráticamente elegido no tiene empacho en dividir a los seres humanos en dos categorías separadas o, más bien, en arrinconar a millones en una segunda clase global que no merece los mismos derechos y oportunidades de los suyos: personas -sí, personas- que, por el solo hecho de haber nacido en otra parte, son inmediatamente categorizadas como criminales, como declaró su vocera hace apenas unos días. Sin un solo dato que confirme sus afirmaciones, Trump ha calificado a los inmigrantes sin papeles como asesinos, violadores o dementes, los ha llamado animales y, más recientemente, basura. Su objetivo no solo es expulsarlos, sino arrebatarles toda condición humana; su pretensión de eliminar el jus soli para sus hijos o el que haga redadas contra ellos y, sin esperar un juicio justo, los hacine en aviones —en el pasado fueron ominosos trenes, igual de opacos—, donde viajan esposados aun sin haber sido condenados por ningún delito, y los devuelva sin más a sus países de origen son medidas que reviven las prácticas eugenésicas del pasado. No es casual que ahora se plantee confinarlos en Guantánamo, ese atroz limbo identificado con la tortura. Para él son patógenos, no distintos de los terroristas, que no deben contaminar con sus cuerpos —o sus genes— a esa America que pretende ser great again. Y, mientras tanto, el resto del mundo observa con pasmo cada una de estas atrocidades. Nadie o casi nadie se atreve a enfrentar a Trump y, cuando ocurre —como hizo Petro—, solo es para recular de inmediato y ser ridiculizado por su estúpida osadía. En efecto, frente a la brutalidad de un déspota con tanto poder las naciones bajo amenaza no tienen muchos recursos. A Claudia Sheinbaum no le queda otra salida que la templanza, en tanto México recibe sin rechistar —y, sobre todo, sin darle ninguna visibilidad— numerosos vuelos con mexicanos que han debido abandonar todo lo que han construido en Estados Unidos. Pero, si el gobierno se ve obligado a no escalar el conflicto, a los ciudadanos nos corresponde señalar sin ambages la catástrofe humanitaria que ya estamos sufriendo: no hay lugar para el silencio cómplice. |
29 enero, 2025
|
Enrique Gómez Orozco escribió en am-León ( 29 | 01 | 2025 ) Ante diem IV kalendas februarias 🔰 Die vicesimo nono mensis ianuarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 México es una tómbola A l tomar la decisión de sortear puestos de jueces y magistrados mediante una tómbola, el Congreso muestra en lo que han convertido el país: una tómbola. El azar domina nuestro destino. (“Soy un juguete del destino”, gritaba Romeo en la obra de Shakespeare). ¿Cómo podemos tener un futuro predecible con un Poder Judicial de feria? Carl Sagan, uno de los pensadores científicos más populares del Siglo XX, consideraba que la humanidad tenía mucho poder en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, pero su desgracia era que estaba en poder de personas ignorantes o incompetentes. En el caso de México, los legisladores tienen el timón del país y lo usan como monos cilindreros, sin tener la noción del daño que causan sus decisiones a futuras generaciones. Primero fue la tómbola para decidir a qué jueces y magistrados sacaban de su trabajo. No importó si eran grandes jurisconsultos, si tenían experiencia y una hoja perfecta de servicio. La humillación fue tremenda. ¿Cuándo imaginaron que su esfuerzo cotidiano durante años de estudio y ejercicio profesional terminarían así? ¿Por qué las instituciones superiores de enseñanza no protestan?, ¿por qué el gremio nacional de abogados calla ante las barbaridades de congresistas ignorantes? Nadie lo sabe. Para la presidenta Claudia Sheinbaum el problema es que se da al principio de su mandato. López Obrador cometió barbaridades al final, cuando estaba por irse: aumentó el presupuesto con deuda de locura; emprendió una línea aérea sin tener la menor idea de lo que hacía y construyó una “farmaciotota” inútil, solo como ejemplos. Sin embargo, Sheinbaum sufrirá las consecuencias del sabotaje presidencial al Poder Judicial. Cuando los juicios se atoren, cuando las sentencias no tengan sentido, la carga de trabajo convertirá en enormes bodegas de papel a los juzgados del país. Águila o sol, podrían decidir con un volado las sentencias. Si los jueces fueron personas no idóneas seleccionadas por tómbola, también sus sentencias podrían resolverse así en las tres instancias. Trabajar para el Poder Judicial no será un símbolo de mérito y esfuerzo; decidir lo que es justo a la luz de la ley y la Constitución serán hechos del pasado. Lo mejor sería que dejaran en paz al Poder Judicial y respeten su independencia y cancelen la votación. Muchos problemas tenemos con una posible recesión, con el regreso de miles de indocumentados y el temperamento irracional de Donald Trump. Lo peor, las encuestas dicen que a nadie le interesa votar por jueces y magistrados porque ni conoce a los candidatos, ni tiene referencia de quiénes son o cuál es su trayectoria. Si los expertos no pueden decidir quién es apto para la tarea, menos los ciudadanos ante decenas de opciones. Los países que avanzan son aquellos que tienen instituciones serias, con dirigentes preparados y reglas claras. Gobernar no es jugar a la lotería ni decidir por volados. La vida de millones depende de una buena o mala decisión como para dejar en manos de ineptos la justicia nacional. Justo hace treinta años el país tuvo una gran prueba frente a la mayor crisis económica de tiempos modernos. El gobierno de Ernesto Zedillo reaccionó pronto y al final entregó las mejores cuentas que haya dejado presidente alguno. Esperemos que nuestra Presidenta recurra a su formación científica para decidir con pragmatismo y sensatez. La certidumbre es un gran bien público. |
26 enero, 2025
|
Gabriel Zaid escribió en am-León ( 26 | 01 | 2025 ) Ante diem VII kalendas februarias 🔰 Die vicesimo sexto mensis ianuarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 México precursor monetario S e pudiera pensar que el signo de pesos ($) se copió del dólar ($). Pero es al revés. El dólar (no sólo el signo) se copió del peso. Ni las colonias inglesas, ni los Estados Unidos (en sus primeros años), tuvieron moneda propia. Usaban la libra inglesa y algunas libras locales, pero sobre todo el peso mexicano. Estaban en la zona del peso, como México está hoy en la zona del dólar. Y con una dependencia mayor. El dólar hoy es aceptado en muchas partes de México, pero el peso allá entonces era más aceptado que las libras. México no fue una colonia, sino un virreinato, una Nueva España. México tuvo la primera casa de moneda del continente; en 1536, siglos antes que los Estados Unidos. Los pesos acuñados en México fueron el modelo admirado por Thomas Jefferson cuando propuso crear el dólar en 1784: Notes on the establishment of a money unit, and of a coinage for the United States. El manuscrito está en la Biblioteca del Congreso, que permite bajar copia. ¿Por qué Jefferson propuso como nombre dollar? Porque ése era el nombre del peso en inglés, como puede comprobarse en el Oxford English Dictionary (dollar: 2 “The English name for the peso”…). ¿Por qué el signo $? Porque era el signo de pesos. ¿Por qué adoptar el mismo contenido de plata que el peso? Para inspirar confianza en que el dólar era tan bueno como el peso (aquilatado por la Royal Mint, dirigida por Isaac Newton). ¿Por qué la franca imitación? Porque el peso “es una moneda conocida, con la que todos están familiarizados, y ya circula desde el sur hasta el norte” de los Estados Unidos [obsérvese que empieza por el sur]. Quería que el dólar tuviese la misma aceptación que el peso. México fue precursor en la práctica monetaria, y lo fue también en la teoría monetaria. Tomás de Mercado (c.1520-1575) fue un dominico mexicano, nacido en Sevilla, en el seno de una familia de mercaderes acomodados que lo envió a México como representante. A su vez, los dominicos lo enviaron a la Universidad de Salamanca para hacer estudios posteriores, y luego a Sevilla, para predicar. Sevilla era entonces la Nueva York de España, una ciudad portuaria y próspera por donde pasaba gran parte del comercio mundial. Ahí tenía su sede la Casa de Contratación de Indias, que fiscalizaba todos los tratos y contratos mercantiles. Mercado sabía de tratos, contratos, disputas y dudas morales (¿Qué es un precio justo?). Tuvo la originalidad de elevar las cuestiones de negocios al nivel filosófico. Joseph A. Schumpeter (History of economic analysis, Oxford, 1954) menciona a Mercado entre los escolásticos medievales que se ocuparon de cuestiones económicas. En particular, se refiere dos veces (páginas 95 y 311) a su “teoría cuantitativa del dinero”. Tal señalamiento sacó a Mercado de la oscuridad. Ahora hay una página Tomás de Mercado en la Wikipedia de ocho idiomas. Mercado señaló que la abundancia de pesos mexicanos en Sevilla era inflacionaria. Había más dinero que cosas que comprar. La Corona española no aprovechó el quinto del rey (20 %) de la plata extraída de México para hacer inversiones productivas, sino consumo suntuario y gastos militares. Mercado publicó en Salamanca Tratos y contratos de mercaderes y tratantes (1569), al parecer bien recibido, porque pronto publicó una segunda edición: Suma de tratos y contratos (Sevilla, 1571). Además, publicó en latín tratados de lógica. En México, por razones absurdas, hasta hace poco era mal visto (“reaccionario”), dar importancia a la Nueva España. Ignorando, por ejemplo, que Descartes, que casi no citaba, cita la Lógica mexicana de Antonio Rubio en el Discurso del método. Se ha ido superando ese prejuicio. En el caso de Mercado, destacan las traducciones de sus escritos sobre lógica que ha hecho otro filósofo dominico mexicano: Mauricio Beuchot. Que también ha escrito, con Jorge Íñiguez, El pensamiento filosófico de Tomás de Mercado: lógica y economía (UNAM, 1990), disponible en Google Libros. Los mexicanos de otros tiempos nos dejaron marcas muy altas. |
25 enero, 2025
|
Jorge Volpi escribió en am-León ( 25 | 01 | 2025 ) Ante diem VIII kalendas februarias 🔰 Die vicesimo quinto mensis ianuarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 El hablador U na cosa es lo que dice y otra lo que hace. Lo comprobamos la vez pasada: no es un hombre tan peligroso como parece, solo tiene “una forma particular de comunicar”, como ha dicho la presidenta Claudia Sheinbaum. Su táctica consiste en amedrentar a sus interlocutores para tener una ventaja en la negociación, pero al final acabará por moderarse. Tiene a los factores reales de poder como freno, no es alguien que vaya a “dispararse en el pie”. En resumen: perro que ladra no muerde. Acaso para apaciguar su ansiedad o para revertir una profecía autocumplida, numerosos actores políticos y económicos de todo el mundo —y en particular de México— no dejan de pronunciar frases semejantes: vanos tranquilizantes frente a un escenario catastrófico. Quienes así opinan desconocen la historia: siempre hubo quienes aseguraron que un solo individuo, por demencial o agresivo que fuese su lenguaje, jamás sería capaz de precipitar a una nación —o al mundo entero— en una guerra o una crisis, que siempre habría instituciones o factores externos que conseguirían limitarlo. Lo hemos constatado una y otra vez: un líder que consigue envenenar suficientemente las mentes de sus seguidores es sin duda capaz de conducirlos al desastre colectivo o al caos. Ocurrió con Hitler o Mussolini, así como con decenas de tiranos en América Latina. La batería de amenazas —transformadas en un alud de órdenes ejecutivas— con las que Trump ha iniciado su segundo mandato no pueden ser tomadas a la ligera. Entre ellas hay meros golpes de efecto —restaurar la libertad de expresión en Estados Unidos— y otras son simbólicas —cambiarle el nombre al Golfo de México—, pero tenemos que saber, a estas alturas, que cualquier declaración de un político, y más del presidente de Estados Unidos, tiene consecuencias: sus palabras son performativas y modifican por fuerza la realidad. Estas hacen creer que antes de él no había libertad o silencian el nombre de México para despojar a sus habitantes de parte de su historia. Muchísimo más graves son aquellas que declaran la situación de emergencia en la frontera —sobre todo porque esta no existe—, eliminan o dificultan al extremo las solicitudes de asilo; declara a México, otra vez, “tercer país seguro”; considera a los grupos criminales mexicanos como terroristas, intenta desmontar el ius soli amparado en la Constitución o prepara el camino para la “mayor deportación” en la historia de Estados Unidos. ¿Por qué nos negamos a verlo? Todos y cada uno de estos documentos —y el lenguaje que los ampara— incuba el más desmesurado racismo: la misma idea de que ciertas personas, solo por el hecho de no tener unos papeles, no son personas. Y, por tanto, no merecen los mismos derechos y las mismas oportunidades. En campaña, Trump lo dijo de manera más nítida: son animales. En esta decisión de dibujar un enemigo entre los más débiles —la misma táctica de Hitler, aunque Elon Musk se burle de ello—, Trump no va a recular. Una de las pruebas más claras de su comportamiento puede verse en Separated (2024), el magnífico documental de Errol Morris -que cuenta, por cierto, con diseño de arte de Eugenio Caballero-: allí queda claro su modo de actuar. La decisión de separar a los niños migrantes de sus padres fue tomada con la misma sangre fría con que se decidió la solución final en la Conferencia de Wannsee: una forma extrema de disuadir a cualquiera de cruzar la frontera con sus hijos más allá de su crueldad. Ante la presión humanitaria, el gobierno de Trump anunció que acabaría con esta política. Morris demuestra cómo durante los siguientes años la separación continuó siendo una práctica habitual. Como afirma uno de sus entrevistados, Estados Unidos continuó practicando esta forma de tortura —alejar a niños pequeños de sus padres sin que unos y otros no tengan forma de comunicarse o de saber sus paraderos no puede ser calificada de otro modo— de manera soterrada e impune. Esto es lo que nos espera. El gobierno de México acaso no tenga demasiado margen de maniobra frente al déspota, pero sus ciudadanos debemos denunciar sin tregua las infinitas violaciones a los derechos humanos que se recrudecerán en los siguientes meses a un lado y otro de la frontera. |
23 enero, 2025
|
Enrique Gómez Orozco escribió en am-León ( 23 | 01 | 2025 ) Ante diem X kalendas februarias 🔰 Die vicesimo tertio mensis ianuarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto 🔰 El avance de CONFIA L os caminos de Guanajuato pasan por muchos pueblos y ciudades. Cuando la canción del compositor guanajuatense se colocó en la radio como la más popular del país en 1954, el estado tenía 1.3 millones de habitantes en el censo de 1950. Era un estado fácil de gobernar. Un lugar donde prevalecía la paz. El crecimiento trajo complicaciones que todos conocemos. Hoy luchamos por contradecir la letra de José Alfredo. Una parte que debemos omitir: “ahí la vida no vale nada”, porque la vida es lo que más debemos defender. CONFIA (Coordinación Operativa de la Nueva Fuerza de Inteligencia Anticrimen) es un buen proyecto del Gobierno estatal para recuperar la paz perdida. En sus primeros días tuvo éxitos y complicaciones. El Ejecutivo puso en manos de los diputados sus alcances en un documento de interés público. Ahí explica con claridad la estrategia. En el reporte, alguien se equivocó en los datos de los homicidios dolosos durante los primeros 100 días de gobierno. Lo notamos porque desde hace 8 años en A.M. Llevamos esa cuenta. Pero hoy vemos frutos de CONFIA: hasta el día de ayer el promedio de homicidios en Guanajuato había disminuido un 28%, porque pasó de 10 en 2024 diarios a 7.2 . Con Diego Sinhue Rodríguez el estado era de 10, pero no de calificación sino del promedio de homicidios diarios. Después de Juan Manuel Oliva vino el descalabro con Miguel Márquez Márquez y todo empeoró con Diego. La disminución puede ser tendencia y el principio del fin de la tragedia. Sería muy largo explicar y hacer comprensible todo lo que viene en CONFIA. Lo más sencillo será publicarlo completo. Cuando se designe al nuevo fiscal, se ampliarán los métodos de denuncia para los ciudadanos, algo que negó Carlos Zamarripa por desconfianza de las policías municipales. Si la Secretaría de Seguridad y la Fiscalía tienen voluntad coordinada, si se reestructuran y limpian las policías municipales, la gobernadora Libia García logrará el sueño de pacificar la entidad. Tienen confianza en lograrlo. Es el primer paso indispensable. En el sexenio pasado siempre tuvimos la impresión de que había un problema grave: nunca tuvieron fe. Nunca tuvieron la seguridad de poder lograrlo. Un alto funcionario alguna vez dijo que “ni con todo el presupuesto del estado” podría lograrse la meta de regresar la seguridad perdida. La única respuesta racional era la renuncia. Si el gobierno logra conquistar los caminos de Guanajuato, por ejemplo, habrá logrado la mitad del objetivo. Para ello se necesitan recursos pero más que nada inteligencia de investigación y presencia. Son muchos los pueblos en el estado, como dice la canción de José Alfredo, pero no es tan grande ni tan disperso como los del norte o tan escarpados como Guerrero y Michoacán. La tecnología de punta ayuda mucho; la tolerancia cero con los vehículos sin placas o robados también facilita el trabajo. Los últimos “golpes” fueron con información precisa. Hay que multiplicar las cámaras en todos los cruceros y poner arcos para identificar vehículos a distancias cortas. En la CDMX da muy buenos resultados; pueden seguir a un auto en cualquier trayectoria y por cualquier calle. La policía en carretera estatal es una magnífica idea. La regionalización para delimitar responsabilidades, también. Era increíble que la policía estatal no pudiera entrar a ciertos municipios por miedo o impotencia. Esperemos que Libia García y Mauro González, secretario de Seguridad, tengan el mayor de los éxitos. Esperemos que elijan bien al nuevo Fiscal. Vale. |
22 enero, 2025
|
Enrique Gómez Orozco escribió en am-León ( 22 | 01 | 2025 ) Ante diem XI kalendas februarias Die vicesimo secundo mensis ianuarii, anno Domini bis millesimo vicesimo quinto El rey de todo el mundo A Donald Trump lo vemos intoxicado de poder, dando órdenes, amenazando a amigos y enemigos, dictando decretos. Con su foto oficial de mirada amenazante, como si fuera el afiche de una película de estreno, pareciera decirnos que él es el rey de todo el mundo. El problema que impide a Trump convertirse en un autócrata mundial, es la historia de su país. Durante dos siglos y medio, su diseño republicano y democrático ha sido ejemplo de éxito, a tal grado que hoy es la nación más rica y próspera. Nunca nuestro vecino estuvo mejor que hoy, digan lo que digan sus críticos. Hay desigualdad y pobreza, discriminación y en algunas ciudades violencia. Pero el conjunto de otras virtudes convierte a EE.UU en el país más atractivo para emigrar: tiene las mayores oportunidades en el mundo para quienes quieren prosperar. Su historia marcó la nuestra para bien y mal. La independencia de México se inspiró en la emancipación de las colonias inglesas y en su constitución. Alguna semejanza viene de nuestros nombres. Somos Estados Unidos, pero Mexicanos. Lo malo fue el robo de la mitad de nuestro territorio. En un arco histórico formidable, quienes no dejarán que Trump se convierta en autócrata son los “padres fundadores”, verdaderos revolucionarios en las ideas. El mejor ejemplo es George Washington, primer presidente y héroe de la independencia de las 13 colonias. Durante la guerra contra la Corona Inglesa, en 1782, un grupo de militares encabezados por el coronel Lewis Nicola, sugirieron a Washington convertirse en Rey. Había varias razones: el líder no tenía hijos porque era estéril, (adoptó a dos de los hijos de Martha Custis, su esposa) así que no tendría herederos y la “Corona Americana” se extinguiría a su muerte. Además sus admiradores pensaban que era necesario unir bajo “una corona” a las facciones independentistas. Washington, un patriota íntegro, despreció la propuesta y le causó gran malestar. Lo demostró al término de su segundo mandato cuando no quiso cambiar leyes para perdurar. John Adams fue electo y Washington se fue a su casa y plantación de Mount Vernon, en Virginia, a pasar sus últimos días. Quien detendrá a Trump de sus locuras serán los propios Estados Unidos. Incluso sus electores entrarán en razón cuando vean que el diseño de país que imagina es contrario a lo que siempre ha sido: una nación abierta al mundo, rica y próspera gracias a los inmigrantes, el comercio mundial y al “melting pot” de ciudadanos de todo el mundo (crisol de mezcla racial). La herencia y la luz de otro héroe también lo detendrá en su xenofobia: Abraham Lincoln. El sabio abogado, luchador de la libertad, extiende su legado en la cultura inclusiva. El abogado de Illinois sabía que la esclavitud era una miseria humana, pero además sabía que un país de hombres libres traería mayor riqueza y prosperidad. Así fue y así es. Trump subvierte las leyes cuando quiso dar un golpe de estado el 6 de enero del 2021. A pesar de ello la mayoría lo eligió de nuevo con el rollo de MAGA (hacer grande a EE.UU de nuevo). En dos años podría perder su control sobre el Congreso, el Senado y la Suprema Corte. Todo porque su proyecto está basado en mentiras, odio y narcisismo. La democracia norteamericana dista mucho de ser perfecta pero tiene la flexibilidad suficiente para cambiar pronto de opinión. Una líder religiosa lo puso en su lugar, y le pidió que “tuviera misericordia de la gente espantada ahora en el país”. Veremos. |
Opinión
También 'carrancearon' a la ínclita "Ministra del pueblo" Sin rodeos Diego Fernández de Cevallos ...