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D.n Sergio Sarmiento escribió en (21/08/2024) ♦ Al autoritarismo ♦ C uando ganó la elección presidencial del 2 de junio Claudia Sheinbaum declaró: “Concebimos un México plural, diverso y democrático. Sabemos que el disenso forma parte de la democracia, y aunque la mayoría del pueblo respaldó nuestro proyecto, nuestro deber es y será siempre velar por cada una y cada uno de los mexicanos sin distingos”. Tres semanas después, el 25 de junio, afirmó sobre la reforma judicial: “Siempre estamos abiertos al diálogo, pero por eso está abriéndose un espacio de discusión, de propuestas, porque es ahí donde se va a decidir”. Estas palabras de tolerancia se han marchitado con rapidez. La presidenta electa hoy repite constantemente las posiciones de un presidente López Obrador empeñado en castigar al poder judicial por haber invalidado iniciativas y medidas violatorias de la Constitución y de las leyes. Tras rechazar la posición del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en torno a la sobrerrepresentación legislativa, el presidente mintió al decir que lamentaba que esta organización “esté pidiendo que se viole la Constitución. Es mucha prepotencia que los que se sienten dueños de México quieran tener a sus pies a jueces, magistrados y ministros”. Sheinbaum afirmó a su vez sobre la reforma judicial: “No hay que tenerle miedo a la democracia”. En realidad, hay que temer a la posible extinción de la democracia con la eliminación de un poder judicial autónomo. Anne Applebaum, la escritora estadounidense-polaca, ha meditado sobre este tema en El ocaso de la democracia, en el cual desmenuza “el atractivo seductor del autoritarismo”. Describe, entre otras cosas, por qué los políticos que llegan al poder por las urnas, pero que pretenden construir regímenes autoritarios, buscan acabar con la independencia de los jueces. “El político iliberal quiere minar los tribunales para darse más poder. Pero necesita también a gente que pueda usar un lenguaje legal refinado, gente que pueda argumentar que violar la constitución o torcer la ley es la forma correcta de actuar”. Applebaum ofrece en su texto una descripción principalmente de la Polonia autoritaria, pero el político iliberal se da también en otros países en los que gobernantes de talante autoritario han llegado al poder por medios democráticos. Ha sido el caso, por ejemplo, de la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, o de la Nicaragua de Daniel Ortega. Hoy el presidente de México ha emprendido el mismo camino con una iniciativa que busca destruir la autonomía judicial. Que López Obrador pretenda acabar con un sistema de justicia que, pese a sus defectos, ha sido independiente en los últimos años, no sorprende. Ya en 2006 anunció que mandaría “al diablo. sus instituciones”. Ayer se lanzó nuevamente contra quienes quieren evitar la sobrerrepresentación del gobierno en el Congreso y dijo que solo buscan proteger la corrupción. Que lo haga él es natural, pero en el caso de Sheinbaum es más preocupante: AMLO ya se va, ella se queda. La calificadora Fitch ha advertido sobre los problemas que enfrentará Sheinbaum en su gobierno. Uno de los principales será la deuda, no solo la gubernamental, sino también la de Pemex, la otra es la incertidumbre generada por el golpe contra el poder judicial. Un gobierno autoritario, sin jueces independientes, puede ser eficaz, pero la falta de contrapesos genera temores entre los inversores. Un régimen de partido único sin un poder judicial independiente no es de fiar. ⇧SUPRA⇧ |
21 agosto, 2024
20 agosto, 2024
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D.n Enrique Gómez Orozco escribió en (20/08/2024) ♦ ¿Quién mandará? Sigue la pregunta ♦ S iempre que hay un cambio de sexenio llega un viento de esperanza, con la ilusión de que los siguientes años serán mejores. Hace seis años teníamos la esperanza de que el país podría cambiar. Sobraron las promesas de institucionalidad, de respeto a los tres poderes, de combate a la corrupción y dar prioridad a los pobres. También existía la promesa de reducir la violencia a través de un cambio en los problemas de la base social de jóvenes y adultos mayores. Cuando López Obrador decidió destruir el aeropuerto de Texcoco todo cambió. La esperanza vino a menos, el crecimiento se estancó en 2019 y no lo hemos recuperado por la pandemia y, por qué no decirlo, la división generada desde Palacio. Claudia Sheinbaum también genera esperanza. Primero la de unirnos, la de ser presidenta de todos los mexicanos y la de encaminar al país de nueva cuenta al crecimiento, sin el cual no habrá futuro. Los especialistas dicen que las finanzas públicas están comprometidas, que el déficit fiscal del 6% no es sostenible y que no será ella quien gobierne sino AMLO. Soñemos que no será así. Por el gabinete que integró la doctora Sheinbaum, podemos creer en una mayor capacidad de comprender la realidad nacional y global. Un ejemplo de ello fue la presencia de Marcelo Ebrard en la feria del calzado SAPICA. Los empresarios que convivieron con él quedaron impresionados de la capacidad y conocimientos del ex canciller. México vive hoy del comercio internacional, del T-MEC, de la inversión extranjera. Ebrard deberá ser una buena influencia para la presidenta desde la Secretaría de Economía. Juan Ramón de la Fuente es otro funcionario de primer nivel. Tuvo una buena actuación como secretario de Salud en tiempos de Ernesto Zedillo, luego domó la UNAM cuando fue su rector. Es un hombre respetado. En la representación de México ante la ONU tuvo una posición firme en contra de Rusia por la invasión de Ucrania y actuó muy bien cuando el país estuvo en el Consejo de Seguridad. Su consejo será indispensable para llevar la mejor relación posible con EEUU y desprendernos de la cercanía con las dictaduras latinoamericanas. Tendrá que lidiar con Maduro y el conflicto con Ecuador. La caída de Miguel Díaz-Canel seguirá a la de Maduro. Pero lo importante es nuestra frontera norte. Si queremos prosperar no hay de otra que seguir abiertos al mundo, aprovechar nuestra posición estratégica y atraer toda la inversión extranjera que podamos. Por fortuna la presidenta entiende de números y escuchará a Rogelio Ramírez de la O. Uno de los mejores funcionarios del actual sexenio. La decisión de su permanencia fue buena para los mercados. El primer tema grave del arranque será el del Poder Judicial. Si Morena se empeña en legislar para engullir ese Poder, creará una desestabilización política sin precedentes. Por lo que vemos los ministros, magistrados, jueces y funcionarios no están dispuestos a entregarse sin dar una buena lucha. La presidenta está entre la espada y la pared. Si le da gusto a AMLO, tendrá un grave conflicto. La solución está en lo impensable. Que gobierne desde el primero de septiembre, no de octubre, que convenza a su partido de tomarse las cosas en calma para, entonces sí, llegado el primero de octubre, replantear una reforma racional al Poder Judicial sin quitarle independencia y seguridad jurídica al ciudadano. Faltan dos semanas para verlo. ⇧SUPRA⇧ |
19 agosto, 2024
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D.n Enrique Gómez Orozco escribió en (19/08/2024) ♦ Lecciones ♦ J usto hace seis años tuvimos la oportunidad de viajar a Singapur con el entonces gobernador electo Diego Sinhue Rodríguez y un grupo de colaboradores. Diego había comentado antes de la elección que le gustaría conocer la isla y su desarrollo. La intención se cumplió con magníficas lecciones de buen gobierno preparadas por una agencia independiente del gobierno de Singapur. La “Empresa de Cooperación de Singapur” (Singapore Cooperation Enterprise) dedicada a atender a países y organizaciones extranjeras que quieren llevar a sus instituciones las mejores prácticas de su gobierno. Como el éxito atrae atención, múltiples países y estudiosos de todo el orbe llegan a la isla para preguntar cómo seguir sus pasos. El gobierno creó la agencia que aprovecha la experiencia y capacidad de ex funcionarios para atender esa demanda. Cobran por el servicio personalizado pero no es caro si se siguen los consejos. Singapur creció al 8% anual promedio durante cuatro décadas y se convirtió en un país del primer mundo en una generación. Fuimos a ver de primera mano la sorpresa misma que experimentan todos sus visitantes: seguridad plena; honestidad en el gobierno; funcionarios bien pagados y de conducta ejemplar; transparencia en las cuentas públicas, meritocracia y, claro, mano de hierro ante el tráfico de drogas, armas o dinero. Pero esa historia que es interminable no es el tema sino lo que sucedió después. Diego comprendió que el futuro está en la mente de sus habitantes: educación, tecnología, inversión pública y privada, salud e infraestructura. La idea era modernizar la administración pública para cumplir con las expectativas de un estado que iría a contracorriente del modelo 4T. Lo más importante, sin embargo, era detener la violencia en el terruño. Con Miguel Márquez Márquez el deterioro había crecido al quintuplicarse los homicidios dolosos al pasar de 400 al año en tiempos de Juan Manuel Oliva, a más de 2200 en 2017. Singapur tiene una gran virtud, cuenta con una de las policías más preparadas, motivadas y competentes de Asia. Un solo detalle pinta el interés por la seguridad: al 2023 contaban con más de 90 mil cámaras en la pequeña isla de 729 kilómetros cuadrados (70% del territorio del municipio de León). La meta son 200 mil. A los ciudadanos no les importa que los vean en todas partes mientras se sientan y estén seguros las 24 horas del día. Diego planeó un “golpe de timón” para cambiar el rumbo del fracaso que había sido el sexenio de Miguel Márquez en seguridad. Un reto formidable porque el huachicol, el tráfico de drogas y la extorsión atrajo a muchos competidores de esos mercados ilícitos. Una guerra entre cárteles cobró vidas como nunca en nuestra historia. Para muchos observadores y críticos del gobierno, había que cambiar a quienes llevaban muchos años en la prevención del delito y en la procuración de justicia, Alvar Cabeza de Vaca y Carlos Zamarripa. El presidente López Obrador fue el más duro crítico aunque buena parte del problema fue la política de seguridad nacional de “abrazos y no balazos”. Hoy, la cifra terrible de 10 homicidios diarios, en promedio, se ha mantenido durante los últimos meses. En 2023 el INEGI reporta más de 3 mil 700 homicidios en Guanajuato. Daniel Seah, representante de la SCE, no quiso entrar en temas de seguridad porque lo suyo era el desarrollo económico. Guanajuato tendría que buscar en otro lugar recomendaciones para recuperar su paz. ⇧SUPRA⇧ |
18 agosto, 2024
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D.n Enrique Krauze escribió en (18/08/2024) ♦ Contra el desánimo ♦ A nte la batalla cívica del pueblo venezolano que después de 25 años de dictadura lucha con la vida por la libertad, avergüenza el desánimo de la oposición en México. La hazaña que encabeza María Corina Machado debería bastar para sacar a la “Marea rosa” a las calles en defensa de las instituciones de la república que en estos días se nos van de las manos y que costará una generación recobrar. Pero, aun si ese ejemplo evidente y ese inminente peligro no mueven a los opositores desencantados, una sola cifra debería bastar para animarlos, no a la “brega de eternidades” que predicaba Manuel Gómez Morin, sino a la brega de hoy y de mañana: el 40% de los ciudadanos mexicanos que votaron, lo hicieron por la oposición. La ciudadanía, cuyo voto se dispersó en la oposición pero creyó en el liderazgo (ganado a pulso) de Xóchitl Gálvez, es la primera que debe despertar del letargo. Necesita estructurarse, definir su misión y estrategia, formular su oferta integral para el siglo XXI. Recorriendo los caminos del país, Xóchitl deberá inspirar, convocar y descubrir nuevos liderazgos. Logró convocar la esperanza frente a una alevosa elección de Estado y sin el apoyo de los mezquinos partidos. Ahora debe fundar uno nuevo. Si Gómez Morin atestiguara hoy los números del PAN, el desánimo le parecería lamentable. Tardó doce años en fundar el PAN. A partir de 1939, su partido contendió logrando un éxito mínimo. No se desanimó. A su muerte, en 1972, el PAN atravesaba una crisis tan profunda que en 1976 no presentó candidato a la presidencia. ¿Cuánto tiempo duró hasta que se le reconociera la primera gubernatura? ¡Cincuenta años! Esas sí eran “bregas de eternidades”. Esta no es la situación actual del PAN. Obtuvo 9,644,918 votos, mantiene una marca legítima a la que han dañado, sin duda, los errores diversos de sus dos administraciones de 2000 a 2012 y los de su dirigencia. Su pecado mayor: voltear la espalda a su propio origen que buscaba ante todo formar ciudadanía. Pero los votos potenciales están ahí, en espera de un liderazgo renovado y joven, una propuesta que combine ideas nuevas con principios antiguos y, sobre todo, una apertura sustancial y creíble a la ciudadanía. Las perspectivas del PRI son distintas, no solo por los escándalos que han envuelto a su dirigente sino por los saldos negativos (ya irreversibles) que ha dejado en la conciencia pública su pasado desde el 68. Había mucho que reivindicar del legado del PRI. Después de todo, era el partido de Calles y Cárdenas; el partido que dio estabilidad, paz y desarrollo al país por largas décadas. En los ochenta, era el partido de Reyes Heroles, Cuauhtémoc Cárdenas y Muñoz Ledo. ¿Qué necesitaba Peña Nieto para reivindicar a su partido? En esencia: sensibilidad popular y rectitud de gestión. Careció de ambas. ¿Hay salida para el PRI? Obtuvo 5,736,759 votos, que son poquísimos, pero algo son. Cuenta con miembros valiosos y experimentados pero han sido absurdamente marginados. Conserva algunos bastiones geográficos. Pero es tarde para refundarse, para cambiar de siglas, idear programas, renovar cuadros. Así se pagan los errores históricos. Movimiento Ciudadano obtuvo 6,204,710 votos, resultado nada despreciable para un partido relativamente nuevo. Habría conseguido más de no ser por las pifias de algunos políticos jóvenes que confundieron la popularidad mediática y el interés pecuniario con la vocación política. Pero hay madera en otros, ciertas ideas novedosas y vocación probada. Si su líder vitalicio renuncia a serlo, MC puede tener futuro. El PRD obtuvo solo 1,121,020 votos y perdió el registro. Su derrota se explica: nacieron y vivieron bajo la sombra de dos líderes únicos: Cuauhtémoc Cárdenas y López Obrador. Al primero nadie podrá regatearle haber unificado a las izquierdas. Pero ese capital se perdió cuando AMLO puso casa aparte y (en una actitud muy suya) abandonó al partido que lo había acompañado y encumbrado. Y sin embargo, el PRD (sus dirigentes, miembros y simpatizantes) no carga con el desprestigio del PRI o el deterioro del PAN. Incorporándose a una corriente o un partido nuevos, la izquierda (la verdadera, no la autocrática, ahora en el poder) puede recomponerse. La tarea es enorme pero prolongar el desánimo equivale a entregar el país, ya de manera permanente, al actual régimen que ha destruido el entramado institucional de México. Urge protestar contra las reformas anunciadas. Urge prepararnos para las elecciones de 2027 y 2030. Urge despertar. ⇧SUPRA⇧ |
17 agosto, 2024
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D.n Jorge Volpi escribió en (17/08/2024) ♦ El ecosistema ♦ U n avión privado aterriza el 25 de julio en el aeropuerto de Santa Teresa, Nuevo México. De inmediato, agentes de la DEA proceden a detener a sus pasajeros: Joaquín Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo —el más icónico de los narcos mexicanos—, e Ismael Zambada, El Mayo, otra de las grandes figuras del llamado Cártel de Sinaloa. Aparentemente —y así ha querido reiterarlo una y otra vez el presidente López Obrador para evitar la vergüenza—, el gobierno mexicano en ningún momento estuvo al tanto de la operación y solo se enteró de la captura de los dos capos una vez consumada esta. A partir de ese instante, las especulaciones se superponen en capas cada vez más gruesas. Algunos sostienen que uno y otro se entregaron voluntariamente a Estados Unidos —lo cual aliviaría el hecho de que un ciudadano mexicano haya sido secuestrado por fuerzas extranjeras en territorio nacional— en busca de un trato privilegiado; otros afirman, desde entonces, que solo Guzmán habría colaborado con la DEA y que Zambada, en cambio, habría sido engañado —en teoría, para visitar ciertos campos de cultivo— o incluso sometido por este. Días después, el abogado de El Mayo hace pública una carta en la que ofrece una versión radicalmente distinta: según esta, Zambada en efecto fue entrampado por el Chapito, pero para asistir a una reunión de conciliación entre dos políticos rivales —y, para colmo, antiguos rectores de la Universidad de Sinaloa—: el gobernador Rubén Rocha Moya y el diputado electo Héctor Cuén Ojeda. Por si esto no bastase, afirma asimismo que Cuén se dirigía precisamente a esa reunión cuando fue asesinado. Puesto contra las cuerdas —nada lo irrita más que las acusaciones de connivencia con el narco—, López Obrador insiste en que todo es parte de una campaña para desprestigiarlo y, al lado de Claudia Sheinbaum, viaja a Sinaloa a darle todo su apoyo a Rocha. Para deslindarse, este ha hecho público que justo el día de la supuesta cita había viajado convenientemente con su familia a Estados Unidos. No puede dársele crédito, insisten todos, a un criminal, por más que una y otra vez el Presidente se valiera de los dichos de otros criminales para denunciar los vínculos de Genaro García Luna con el narco. Del inmenso sainete —uno más en la larga y tortuosa relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad— no es difícil colegir lo que ha sido obvio desde hace décadas: no existe una división o una frontera nítida entre el Estado y el crimen organizado, sino que ambos forman parte del mismo ecosistema. Con su puritana y muy católica “guerra contra el narco”, Calderón quiso convencernos de que había, por un lado, un bando heroico y bueno, representado por el Ejército y las fuerzas de seguridad —y, por supuesto, los militares y políticos que las encabezaban— y, por el otro, un grupo de feroces criminales que había que detener o acribillar a toda costa. Su fracaso —y el origen de la atroz ola de violencia que llega hasta nosotros— se debió a esta fantasía ideológica: el crimen organizado se halla tan imbricado en la sociedad que no hay manera de extirparlo sin destruirla en el proceso. López Obrador ha sido más explícito sobre esta amalgama que sus predecesores: su lema de “abrazos, no balazos” —que no es, por supuesto, una estrategia, sino una más de sus batallas retóricas— lo único que implica es que el Estado no puede balacear a todos los criminales porque se aniquilaría a sí mismo, junto con enormes porciones de otras comunidades. Su anhelo —tan frustrado como el de Calderón— ha sido otro: volver a los tiempos en los que el Estado y los narcotraficantes podían entenderse sin violencia. Aun si El Mayo fue engañado, el solo hecho de que le haya parecido normal mediar entre el gobernador y su rival político refleja con claridad dónde estamos. El problema es que, obsesionado con entregarle el control total de la situación a los militares, AMLO no se ha preocupado por lo único que en verdad podría frenar la violencia: construir un Estado de derecho en un país que es, en esta materia, un Estado fallido. Puesto contra las cuerdas, López Obrador insiste en que todo es parte de una campaña para desprestigiarlo y, al lado de Claudia Sheinbaum, viaja a Sinaloa a darle todo su apoyo a Rocha. |
16 agosto, 2024
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D.n Armando Fuentes Aguirre escribió en (16/08/2024) ♦ Dictadura ♦ E studié para abogado porque la Escuela de Leyes era la única de mi ciudad en la cual no se cursaba ninguna asignatura relacionada con las matemáticas. He sentido siempre un respetuoso pavor ante esa abstrusa ciencia. Admiro a quienes la cultivan, y sé de la importancia de los números, presentes en muchos aspectos de la vida, pero así como hay personas que no tienen oído para la música yo carezco de cerebro para los guarismos. Jamás pasé de las tablas de multiplicar, y todavía la del 9 se me dificulta. En el curso de mis estudios de jurisprudencia, sin embargo, aprendí que los problemas de las matemáticas son fáciles por difíciles que sean: admiten una sola solución correcta, y todas las demás son falsas. En cambio los problemas que plantea el Derecho llevan en sí toda la complejidad de la persona humana, pues atañen a su libertad, su honor, su patrimonio, su familia, y aun su vida. Durante muchos años profesé cátedra en la prestigiada Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Coahuila, cuyo claustro me distinguió nombrándome Maestro Ad Vitam de la institución. Su actual director, el licenciado Alfonso Yáñez Arreola, me invita cada año a recibir a la nueva generación de estudiantes. Esta vez, al dirigirme a ellos, expresé mi opinión en el sentido de que nada bueno aguarda a un país cuyo principal gobernante ha dicho cosas como: “Al diablo las instituciones” y: “No me vengan con el cuento de que la ley es la ley”. Aclaré: “No estoy hablando de política, sino de Derecho”. Hoy digo —y ahora sí estoy hablando de política— que López Obrador se ha apartado continuamente de la legalidad, y en eso estriban la anarquía y el caos que privan hoy por hoy en el país. La forma en que AMLO se propone destruir la judicatura nacional con mal urdidas ocurrencias populistas nacidas del resquemor y el ansia desorbitada del poder, es amenaza grave contra la Nación y la acerca más a todos los riesgos que derivan del ejercicio sin contrapesos de una voluntad omnímoda y caprichosa. En términos llanos a eso se le llama dictadura. Agradezco al maestro Yáñez Arreola el honor que me confiere; le expreso mi reconocimiento por su fructífera labor al frente de nuestra Facultad, y espero que la Vida me dé vida para regresar el próximo año a la que durante décadas fue mi casa y todavía lo es. |
15 agosto, 2024
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D.n Armando Fuentes Aguirre escribió en (15/08/2024) ♦ Michoacán, un edén subvertido ♦ "P alomas mensajeras, deténganse en su vuelo. Si van al paraíso sobre él volando están. Dios hace mucho tiempo que lo quitó del cielo, y por cambiarle nombre le puso Michoacán”. Quienes formábamos la coral del Colegio Zaragoza cantábamos eso en la fiesta de cumpleaños de don Luis Guízar Barragán, obispo de Saltillo. Y es que el señor era michoacano, de Cotija, donde en aquellos años más de la mitad de la población se apellidaba Guízar o Valencia. “Vámonos para Cotija, / allí son buenos cristianos: / para no perder la sangre / se casan primos hermanos”. Su Excelencia tenía particularidades en su modo de hablar y de ver por su grey. En vez de decir “hijos” decía “hicos”, y amonestaba paternalmente a los curitas que andaban en líos de faldas, o de pantalones: “Hicos: ya que no pueden ser castos sean cautos”. Aquel paraíso, Michoacán, es ahora un edén subvertido, si me es dable usar una de las rutilantes expresiones de Ramón López Velarde. La delincuencia señorea sobre vastas porciones del territorio michoacano, e impone a los agricultores gravámenes que al final del día —locución de moda— pagamos los consumidores de sus productos, por el encarecimiento que traen consigo esas exacciones. Ahora son los cultivadores de limón quienes suspenden sus actividades como protesta por la falta de seguridad. Igual sucede en otras regiones del país, donde los delincuentes cobran derecho de piso a los comerciantes, transportistas, hombres del campo, prestadores de servicios, y en general a todos aquellos a quienes pueden extorsionar. Sólo falta que exijan ese pago a los que se reúnen en el Palacio Nacional a las 6 de la mañana en juntas llamadas de seguridad que han resultado ser más inútiles que la carabina de Ambrosio, igual que lo son las corporaciones policiacas y militares encargadas de dar protección a la ciudadanía ante los embates de la criminalidad. “Naranja dulce, limón partido, dame un abrazo que yo te pido”. El abrazo al que alude la tradicional ronda infantil ha sido para los delincuentes, no para los ciudadanos. |
Opinión
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