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D.n Jorge Volpi escribió en am - León ( VII | XII | MMXXIV ) ♦ Ficciones mexicanas ♦ C uando, hace casi un siglo, Plutarco Elías Calles llegó al poder, inició la portentosa tarea de construir un país de ficción. Desde entonces, todos los gobiernos mexicanos –fueran del Partido de la Revolución Mexicana, del Partido Nacional Revolucionario, del Partido Revolucionario Institucional, del Partido Acción Nacional y del Movimiento de Regeneración Nacional–, no han hecho otra cosa sino adicionar y perfeccionar el espejismo. De un lado queda un inmenso conjunto de leyes, códigos y preceptos —con la Constitución como ficción paradigmática— en los que se recogen un sinfín de ordenamientos que mantienen la apariencia de una democracia funcional; y, del otro, se halla la elusiva realidad que con extrema terquedad jamás se acomoda a este relato porque a los poderosos en turno siempre les ha convenido el divorcio entre la simulación y los hechos. Durante los más de setenta años de hegemonía del régimen postrevolucionario, México jamás fue una democracia, pero sin falta fingió serlo. La Constitución y un cúmulo de leyes secundarias recogían garantías individuales y derechos sociales, una clara división de poderes, elecciones libres y un sistema de justicia que, de haberse aplicado, hubiera sido ejemplar. El sistema priista, sin embargo, jamás se preocupó por empatar este hermoso diseño con sus fines; por el contrario, esta fachada escondía un sistema autoritario, donde el Presidente —y su pequeño grupo— controlaban el Poder Legislativo y el Judicial, donde las votaciones estaban siempre amañadas y donde el sistema de justicia estaba diseñado para garantizar la impunidad de los poderosos. Tras su paulatino desgaste, a partir del 2000 cambió un solo aspecto del modelo: las elecciones se volvieron reales y confiables, permitiendo la alternancia en el poder. Una enorme conquista ciudadana que, sin embargo, no propició que las demás ficciones mexicanas corrieran con la misma suerte. Ni los gobiernos de Fox y Calderón, y mucho menos el de Peña, modificaron un solo aspecto del entramado. Peor: lo usaron en su beneficio siempre que les convino. Cuando se lanzó la guerra contra el narco, no había instrumento alguno para llevarla a cabo con éxito. Ante un sistema de justicia inexistente, García Luna potenció la añeja tradición ficcional por medio de una sucesión de montajes -de la captura de Florence Cassez e Israel Vallarta a la de incontables capos- que buscaban aparentar que se combatía al crimen. Del mismo modo, se crearon mecanismos para hacer como si —el mecanismo esencial de la ficción— se luchara contra la corrupción, se buscara la verdad o se castigara a los culpables. Con Peña Nieto, el caso de los normalistas de Ayotzinapa destripó el mecanismo: la verdad histórica era justo lo contrario de la verdad. Con enorme habilidad, López Obrador exhibió como nadie las dimensiones de la charada, solo para, una vez en el poder, valerse de ella como cada uno de sus predecesores. Su nueva y perversa ficción consistió en afirmar que su lucha contra el pasado —al cual llama neoliberal, aunque en esencia él también lo sea— derivaría en una democracia real. Mientras tanto, hizo lo contrario: en vez de eliminar el espejismo, lo usó en su provecho para restaurar una nueva versión del modelo priista, en donde todo el poder recae en el pequeño núcleo de la 4T, apoyado para colmo en el Ejército. Las elecciones le dieron el control de dos poderes y eliminó de un plumazo al tercero, así como cualquier contrapeso institucional. Asimismo, aumentó la prisión preventiva oficiosa que manda a miles a prisión sin juicio. Valiéndose de la ficción de servir al pueblo, su grupúsculo hoy administra todas las instituciones. En estas semanas, Sheinbaum ha consolidado esta ficción: con la absurda reforma judicial, México será un país aún más injusto —ahora en todos los ámbitos, no solo el penal— y volvemos a presenciar montajes espectaculares como el decomiso de fentanilo, la detención de caravanas de migrantes o el intempestivo cierre de mercados chinos para aparentar que satisfacemos las demandas de Estados Unidos. Nosotros estamos acostumbrados a vivir en este terreno frágil y movedizo, virtual: habrá que ver si estas simulaciones bastan para aplacar a ese otro gran diseminador de mentiras que es Trump. |
07 diciembre, 2024
06 diciembre, 2024
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D.n Enrique Gómez Orozco escribió en am - León ( VI | XII | MMXXIV ) ♦ Competir con Texas ♦ L a súbita riqueza generada por los norteamericanos y sus inversionistas en las bolsas de valores se debe a la promesa de Donald Trump de reducir impuestos. Para ellos, la reducción será del 21 % a sólo un 15 % sobre las ganancias. Una de las tasas más competitivas del mundo. Esas rebajas serán para las empresas que produzcan en Estados Unidos. Por eso ganó las elecciones, porque prometió una y otra vez la reducción de impuestos. Nadie sabe cómo va a tapar el agujero en el presupuesto, ni cómo va a pagar la enorme deuda que acumula el Tesoro de EE.UU de 36 billones de dólares. Para las empresas del llamado “nearshoring” será un dilema instalarse en México por las diferencias de productividad e infraestructura entre los dos países. Aquí el impuesto sobre la renta comienza con el 30 % pero se le añade la participación de las utilidades de un 10 % y luego otro 10 % cuando se decretan dividendos. Nuestra tasa al 47 % es de países desarrollados como Dinamarca. Para las empresas de capital intensivo como una acería, la mejor opción es producir en un lugar donde la electricidad sea barata, las tasas de interés sean bajas y, por supuesto, los impuestos del 15 % permitan reinvertir la mayor parte. Sencillo, en Texas, nuestro mayor socio comercial de los Estados Unidos, la apertura de una empresa no tiene mayor trámite. En Texas se lleva dos semanas, pero si se paga una forma expedita, el trámite demora 5 días. En México abrir una empresa es una odisea que lleva de 2 a 3 meses y hay que hacerlo presencial, en Texas se constituye por internet. El costo de la mano de obra es mucho más bajo en México así que las empresas con miles de empleados son más productivas aquí, ejemplo de ello son las armadoras de autos. Para las compañías nacionales, que no cuentan con financiamiento en dólares, el costo del dinero es otra barrera para su competitividad. Si Donald Trump enloquece y pone tarifas elevadas a las importaciones desde México y otras partes del mundo, su país comenzará un prolongado declive en competitividad. Las barreras comerciales hacen que las empresas dejen de innovar. A China, por ejemplo, le puede ir mal al principio pero su productividad es tal que se quedaría con los mercados internacionales. ¿Quién compraría un Ford o un Chevrolet fuera de EE.UU si su precio de venta es del doble de un BYD o un MG? A nosotros, si nos va bien, continuaremos en el T-MEC y seguiremos exportando, si nos va mal…que el cielo no lo permita. En 45 días sabremos de qué tamaño fueron las amenazas y qué tanto pudimos enfriarlas con una buena política exterior. El gobierno no desdeña el peligro y se pone manos a la obra para detener el fentanilo. La incautación de una tonelada de droga es una ofrenda inicial a Trump. Algo que nunca hizo López Obrador por no entrar en bronca con los cárteles. La otra forma de competir es reducir el valor del peso. Los chinos saben bien el método y su Yuan lo tienen muy barato y, si necesitan devaluar más, lo harán. Hace muchos años que no escuchamos desde nuestro gobierno la urgencia de aumentar la competitividad de México y nuestra productividad, que van de la mano. Sin eso ningún programa social se sostendrá. |
05 diciembre, 2024
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D.n Sergio Sarmiento escribió en am - León ( V | XII | MMXXIV ) ♦ Guerra de las drogas ♦ L as autoridades mexicanas reportaron este 3 de diciembre dos operativos en Sinaloa que llevaron al decomiso de cantidades muy dispares de fentanilo. Uno tuvo lugar en Guasave, donde dos hombres fueron detenidos con armas de fuego y dos kilogramos de pastillas; el otro, en Ahome, donde agentes de seguridad ingresaron a dos domicilios, en uno de los cuales encontraron 300 kilos de la droga y en el otro una camioneta con 800 kilos, aunque no detuvieron a nadie. El comunicado oficial no dice claramente qué instituciones llevaron a cabo los operativos. Señala que participaron elementos de la Secretaría de Marina, la Secretaría de Seguridad, la Defensa, la Guardia Nacional y la FGR, pero es poco probable que haya habido elementos de todas. Más bien parece que el gobierno quiere mandar el mensaje de que hay un esfuerzo coordinado de las distintas instituciones de seguridad. Estos operativos, afirma el comunicado, fueron “resultado de labores de inteligencia e investigación”, pero parecen más bien golpes de suerte. En el primer caso, en Guasave, los “efectivos” participaban en “un recorrido de supervisión y vigilancia” cuando detectaron un vehículo “cuyos tripulantes, al notar la presencia de la autoridad, realizaron maniobras evasivas y emprendieron la huida”, por lo que fueron perseguidos y detenidos. En la segunda acción, en Ahome, el comunicado dice que otros “efectivos. notaron la presencia de hombres que portaban lo que parecían armas de fuego, los cuales emprendieron la huida e ingresaron a dos domicilios”. Los agentes entraron y encontraron ahí la droga incautada. No hay indicios de que haya habido un trabajo previo de inteligencia o investigación seguido de órdenes de cateo o detención. Los efectivos simplemente siguieron a presuntos criminales, lo cual justificaría, por la flagrancia, que se hayan realizado las acciones sin órdenes judiciales. Una acción de inteligencia, en cambio, habría requerido primero obtener órdenes de un juez y luego ejecutarlas por agentes de la FGR. De cualquier manera, la incautación de 1.1 toneladas de fentanilo en Ahome es un gran triunfo para el gobierno en la guerra contra el narco. El secretario de seguridad Omar García Harfuch la describió como “el decomiso histórico más grande de fentanilo”. La presidenta Sheinbaum afirmó que es equivalente a 20 millones de dosis. Antes, en la mañanera del 3 de diciembre, el secretario García Harfuch informó que “durante los primeros 60 días de gobierno de la presidenta Sheinbaum, del 1 de octubre al 1 de diciembre, fueron detenidas 5,333 personas por delitos de alto impacto, 57.9 toneladas de drogas fueron aseguradas y 43 laboratorios clandestinos fueron desmantelados”. Esto sugiere que, a pesar de las afirmaciones de que hoy se reparten abrazos y no balazos, el gobierno mantiene la guerra. Poco importa que el discurso político ande por otro camino. Ayer, en efecto, la presidenta Sheinbaum se preguntó: “¿Ustedes creen que algún día Felipe Calderón o García Luna pidan perdón por la guerra contra el narco?”. Tampoco López Obrador o Sheinbaum han pedido perdón por mantener la guerra. No tienen que hacerlo, porque es lo que manda la ley, pero al mismo tiempo la tragedia de la violencia alcanzó su máximo nivel en el sexenio de López Obrador. La afirmación de que la guerra ha terminado se contrapone no solo con las acciones de los primeros meses de Sheinbaum, y con la incautación de más de una tonelada de fentanilo solo en esta semana, sino con la prohibición de esta droga en la Constitución. El gobierno debería saber que las prohibiciones llevan a la guerra y que no son la mejor forma de enfrentar un problema de salud pública. |
04 diciembre, 2024
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D.n Armando Fuentes Aguirre (Catón) escribió en am - León ( IV | XII | MMXXIV ) ♦ Antidemocracia ♦ E stoy absolutamente convencido de que Francisco Labastida Ochoa habría sido mejor Presidente de la República que Marta Fox. El marido de esta señora, en teoría Primer Mandatario, se convirtió en segundo por la excesiva injerencia que su esposa tuvo en los asuntos públicos, hasta el punto en que llegó a hablarse oficialmente de “la pareja presidencial”. En varias ocasiones me permití recordarle a Vicente Fox que el día en que asumió la Presidencia ciñó banda, no mandil. El guanajuatense fue un extraordinario candidato, carismático, enérgico y decidido. Yo no apoyé su candidatura a pesar de que fui siempre crítico del PRI y partidario del cambio democrático. Sin embargo, consideré que Labastida estaba mejor preparado para asumir la responsabilidad de conducir a la nación en tiempos de difíciles condiciones económicas y políticas. Fox me pareció un valentón de barrio; la forma en que se refería al candidato priista era bajuna y ofensiva. Abiertamente manifesté mi oposición a quien con sus alardes mostraba carencia de cultura y de civilidad. No me equivoqué en mi percepción. En solo un año Fox echó por la borda el inmenso capital político que con habilidad y determinación se había allegado, y de la mano con su señora esposa hizo un gobierno caracterizado por la improvisación y la frivolidad. Su pugna personal con López Obrador engrandeció al tabasqueño. Pienso que a Fox y a Peña Nieto debemos principalmente que el país haya caído en manos de ese demagogo que puso al país en el camino de la antidemocracia, y por lo tanto de la dictadura. Terminé anoche de leer el libro “La duda sistemática”, interesante autobiografía política de Labastida, y su lectura confirmó en mí la idea que siempre he tenido de él: la de un buen mexicano, un político talentoso e íntegro cuya labor en el servicio público rindió apreciables frutos en los distintos cargos que ocupó. Es una pena que por diversas circunstancias no haya llegado a la máxima magistratura. Estoy seguro de que habría sido un muy buen Presidente, y quizá nuestro país no se hallaría ahora en la aflictiva situación en que se encuentra. Pero esto es un supongando, como se dice en el Potrero de lo que es hipotético o puramente teórico. Una cosa, no obstante, puedo decir con certidumbre: la lectura del libro de Labastida me enseñó más acerca de política que un curso de dos años sobre la materia. |
03 diciembre, 2024
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D.n Sergio Sarmiento escribió en am - León ( III | XII | MMXXIV ) ♦ Dictadura nica ♦ L os dos escritores nicaragüenses más importantes desde Rubén Darío se encuentran hoy en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara: Sergio Ramírez y Gioconda Belli. A los dos, sin embargo, el régimen de Daniel Ortega les ha quitado su nacionalidad. “¡Cómo si se pudiera despojar a alguien de su nacionalidad!”, me comenta Ramírez en una entrevista. La acción la anunció el 15 de febrero de 2023 el Tribunal de Apelaciones de Managua, que la justificó con el argumento de que ambos eran responsables del delito de “traición a la patria”. El tribunal ordenó, además, la confiscación de sus bienes. Las mismas penas se aplicaron al periodista Carlos Fernando Chamorro, hijo de la expresidenta Violeta Chamorro y de Pedro Joaquín Chamorro, cuyo asesinato en 1978 precipitó la caída de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle; Sofía Montenegro, feminista y periodista; Silvio Báez, exobispo auxiliar de Managua y miembro de la Orden de los Carmelitas Descalzos, y Vilma Núñez, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos, entre otros. En esa ocasión fueron 98 los nicaragüenses que sufrieron esos despojos. Con anterioridad, la dictadura había decretado el mismo castigo a 222 presos políticos; en septiembre de 2024 otros 135 presos políticos recibieron la misma sanción. Este castigo no solo es abusivo, sino inconstitucional. La propia carta magna de Nicaragua establecía en su artículo 18 que la nacionalidad nicaragüense solo podía perderse para los “naturales” o “nacionales”, lo que aquí llamamos ciudadanos por nacimiento, por la “nacionalización voluntaria en país extranjero que no sea de la América Central”; aun así, esa nacionalidad se recuperaría si en cualquier tiempo la persona volviese a Nicaragua. Por otra parte, la resolución 2/23 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que “la nacionalidad es un derecho fundamental inderogable” y que “su privación arbitraria, especialmente como sanción impuesta por motivos políticos, contraviene las normas del derecho internacional, como la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia, ambas ratificadas por Nicaragua”. En lugar de dar marcha atrás en unas acciones violatorias a su propio marco jurídico, la dictadura ha decidido cambiar la Constitución y volverla más autoritaria que nunca, incluso bajo la dinastía de los Somoza. Los nuevos ordenamientos del 22 de noviembre permiten al régimen privar de la libertad a los acusados por “traición a la patria” y despojarlos de nacionalidad y propiedades. Dan a la vicepresidenta, Rosario Murillo, esposa de Ortega, el rango de copresidenta. Crean una “policía voluntaria” cuyo objetivo será perseguir a los opositores. Establecen que nadie podrá oponerse en público o privado a los “principios consagrados en la Constitución” y derogan la prohibición constitucional de censurar a los medios de comunicación. Eliminan también la división de poderes, al dar al ejecutivo facultades para “coordinar” al legislativo y al judicial, y el respeto a la dignidad humana como uno de los principios de la nación. Varios entusiastas de la 4T me dicen que México no es Nicaragua; pero con sus cuestionables mayorías calificadas en ambas cámaras del Congreso, el régimen está en la misma posibilidad de cambiar la Constitución para violar derechos fundamentales. De hecho, ya lo está haciendo. No ha llegado al grado de despojar a los opositores de la nacionalidad o de sus propiedades, pero lo podría hacer en el momento que quisiera. Si puede eliminar la división de poderes o prohibir el vapeo en la Constitución, puede hacer lo que le venga en gana. CuitláhuacLa presidenta Sheinbaum dijo este 1 de diciembre que invitará a Cuitláhuac García a una labor “importante, estratégica” en el gobierno federal. No hace mucho el también morenista Ricardo Monreal lo acusaba de usar la justicia en Veracruz para “persecución política”, “maquinación de delitos” y “acusaciones infundadas”. |
02 diciembre, 2024
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D.n Enrique Gómez Orozco escribió en am - León ( 02 | 12 | 2024 ) ♦ Primero la seguridad y la paz ♦ L a prioridad en Guanajuato es rescatar al estado de la violencia y la inseguridad. Ninguna otra tarea es más importante, ningún otro proyecto puede tener una mejor repercusión en todas las áreas del desarrollo local. Nuestra entidad tiene que dejar de ser de 10, de diez asesinatos diarios en promedio. Diego Sinhue Rodríguez incumplió su promesa de: “con un golpe de timón”, resolver la violencia heredada por Miguel Márquez Márquez. Los homicidios dolosos se duplicaron y las masacres fueron la marca del sexenio. Celaya y su zona de influencia, el sur de Guanajuato, podría catalogarse de gobernanza fallida. La línea entre el gobierno Constitucional y el poder de organizaciones delictivas se confunde. El proyecto de la gobernadora Libia García parece coherente. Dividir en 10 zonas el estado, dar responsabilidades precisas a cada encargado; invertir en inteligencia y transformar la prevención. Esperemos que tenga el ingrediente más importante: voluntad política inquebrantable. Imaginemos que la entidad vuelve a la paz y la seguridad porque el gobierno cumple con sus objetivos. La confianza en la inversión retornaría, la vida en las ciudades recupera su brillo y esperanza para las nuevas generaciones. Los jóvenes podrían salir a departir, a celebrar sus años de desarrollo y aprendizaje. Las madres y los padres podrían vivir como lo hicieron nuestros ancestros, quienes se preocupaban del comportamiento de sus hijos y no de las amenazas del entorno. ¿Qué decir de la infame extorsión a quien produce? Bien está dedicar una fuerza especial y contundente contra ese impuesto infame. ¿Cuánto cuesta regresar a la seguridad y a la paz perdida? ¿Cuánto tiene que invertir el estado para lograrlo? ¿Mil millones más o diez mil millones? No lo sabemos, pero lo que sí podemos afirmar es que cualquier precio es barato comparado con la deshumanización de nuestra sociedad. Esta reflexión viene a cuento porque al comenzar el sexenio vemos en la gobernadora Libia García y en su equipo la preocupación de perder el Congreso en tres años y la gubernatura en seis. El remedio que aportan es acrecentar los programas sociales para las mujeres. Una buena intención y algo útil que ayuda a cientos de miles de familias a complementar su ingreso. Sin embargo, la aplanadora de Morena llegará con bolsas de hasta 25 mil millones en 2025 para asegurar los votos. La cordura vuelve al Gobierno Federal con la partida de Andrés Manuel López Obrador y su nefasta política de “abrazos y no balazos”. Vemos buena fe y colaboración entre Omar García Harfuch, Secretario de Seguridad Nacional y el Secretario de Seguridad de Guanajuato, Mauro González Martínez. Hay un cambio de estrategia notable. Si a Guanajuato le costara 10 mil millones pacificar la entidad, sería la mejor inversión del sexenio. Los primeros beneficiados serían quienes participan en una guerra que sólo deja muertos, dolor y angustia a miles de familiares. Decía un mal gobernante: “es que se matan entre ellos”. Fue un abandono despreciable de la propia responsabilidad. Nadie debe morir en Guanajuato por homicidio doloso. Nadie. En países europeos, en Estados Unidos y Canadá, el tráfico de drogas en pocas ocasiones produce niveles de violencia y homicidios como en México. Miguel Márquez falló; Diego Sinhue Rodríguez prefirió ver hacia otro lado y disfrutar la vida haciendo negocios. Si Libia logra lo que hizo en Coahuila, salvará al estado y a su partido. |
01 diciembre, 2024
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D.n Jorge G. Castañeda escribió en am - León ( 01 | 12 | 2024 ) ♦ Huracán Trump, categoría 5 ♦ N ingún gobierno de cualquier país parecido a México la tendría fácil con las amenazas de Donald Trump del lunes en la noche. Más allá de la posible rectificación de los errores iniciales del actual régimen, no es evidente cómo sí habría que responder. Tampoco son obvias las conclusiones que puedan desprenderse de un análisis basado en los hechos, la historia, la experiencia, y algo de intuición política a propósito de las intenciones de Trump. Estamos ante una tormenta de categoría 5. Cualquier persona con experiencia en estos asuntos le hubiera dicho a la presidenta Sheinbaum que no convenía contestarle a Trump por escrito, menos aún haciendo público el contenido de su misiva, y sobre todo no reaccionar principalmente para consumo interno. En primer lugar, creo que siempre es un error con los norteamericanos sermonearlos, colocarse en el plan, por ejemplo, en el que se puso José López Portillo en 1977 cuando Jimmy Carter visitó México por primera vez. Hay pocas cosas que irritan tanto a los estadounidenses como recibir lecciones de otros, y sobre todo de países que ellos consideran como menos exitosos que el suyo. A nadie le gusta que le “expliquen” cuál es su verdadero interés, aún teniendo razón. Siempre es preferible defender la posición propia en lugar de decirle a los demás lo que realmente les conviene. En segundo lugar, repetir las cantaletas de siempre no es necesariamente eficaz. Es el caso de reclamarle siempre a los pinches gringos mariguanos que ellos son los consumidores, que si no hubiera demanda de drogas en Estados Unidos no habría oferta, que los mexicanos que trabajan en Estados Unidos contribuyen con “x” porcentaje del PIB a su economía, que las armas que generan la violencia en México provienen todas de Estados Unidos, y que nosotros ponemos los muertos, y que los aranceles le harían más daño al consumidor norteamericano que a México. Todo esto es parcialmente cierto y sumamente inútil de repetir por enésima vez. En tercer lugar, posiblemente resulte más pertinente colocarse en el plano de Trump, quien está convencido de que han llegado millones de personas sin papeles a Estados Unidos, todas ellas procedentes de México, aunque no sean mexicanos; que el gran problema de drogas es el fentanilo, y que el fentanilo proviene de México, y que China está empezando, o ya empezó a inundar el mercado norteamericano de manera clandestina a través de esta puerta trasera que es México. Subrayar lo falso de estas creencias en público descansa obviamente en una estrategia de consumo interno, ya que es evidente que ni Trump, ni su equipo, ni los republicanos en Estados Unidos van a respaldar estas afirmaciones, insisto, aunque sean ciertas. Lo que México y otros países debemos hacer rápidamente es empezar a detectar, contactar y apoyarnos en los posibles aliados nuestros dentro de Estados Unidos: empresas exportadoras, desde luego; organizaciones legales que van a combatir las deportaciones; incluso con posibles víctimas hipotéticas de exportaciones chinas trianguladas vía México, para empezar a tener algún tipo de respuesta a mediano plazo. Por último, parece pleonasmo, pero hay que saber lo que Trump quiere. ¿En qué consistirían las acciones de México en materia migratoria, de combate al crimen organizado y de relaciones con China que fueran satisfactorias para él? No para hacer lo que él pida, sino para saber lo que pide. Se vienen tiempos extraordinariamente difíciles, y se antoja hasta absurdo decir que el actual gobierno debiera echar mano de la experiencia de los últimos cinco sexenios, por lo menos desde el que negoció el TLCAN en 1992-1993 hasta la fecha, para enfrentar este reto descomunal. |
Opinión
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